Una ex – vedette convertida en periodista de espectáculos se enlaza vía microondas desde el Aeropuerto con un mequetrefe engominado. Le pregunta: ¿a que hora llega el avión? ¿Está confirmada la hora de llegada? El engominado le responde que aun no, que hay mucha expectativa, son las 9 de la mañana, pero el avión llega a las 11 am.
Es una de las pocas veces en que detesto haber prendido la televisión. La “periodista” me dice que hay que recibir a Sandrita como una heroína, como una embajadora peruana ante el mundo. Sandrita, justo esa voz chillona, insoportable, que nos viene atormentando en cuanto programa de espectáculos y noticias existe. Sandrita, la que esta entre los finalistas en un concurso latinoamericano de canto que se decide por quien de tus amigos o compatriotas envía mayor cantidad de mensajes de texto (los peruanos hemos demostrado que somos los campeones de los concursos Web: la bandera mas bonita, el ceviche mas rico, el himno mas hermoso, el chileno mas feo, y no me meto con Macchu Picchu cuyo titulo de maravilla es indiscutible).
Apague la televisión y prendí la computadora decidido a realizar dos cosas inmediatamente: escribir mi primer post en el blog y la segunda, mas imprescindible, votar a favor de los rivales de Sandrita para que de una buena vez se acabe esta huevada.
